Programa número XXXVII de Ciudad de Duendes
Ana María Matute entre letras
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| Las Piedras de Chihaya de Sergio Vega Esteban |
Japón, 1331. El Emperador, que antaño dirigiera el país, se enfrenta al nuevo estado militar impuesto por el shogun. Los poderosos terratenientes provinciales y sus samuráis son la clave para hacerse con el poder.Está a punto de cambiar el rumbo de la historia, lo que se conocería como el Genko no Ran.
En una montaña apartada, un niño campesino comienza un viaje hacia el autodescubrimiento, la libertad y el amor. No estará sólo. Un extraño poder le guía por la tierra de los hombres y de los espíritus.
Recuerdo que un día me perdí en una voz. Esta voz tenía la cara violeta y las orejas grises, parecía que se moviera a trompicones al principio y como una experta bailarina después. Hacía silencios perfectos, como los grandes actores y de vez en cuando soplaba. Yo era pequeña pero esa voz me hipnotizaba, me contaba historias de todo lo que quisiera, podía pedir los personajes y la trama. Hoy quiero......bucaneros de chocolate con barcos que tengan ruedas y marineros que canten: ron, ron, ron, la botella de ron. Hoy me apetece la historia de un árbol con un gran agujero en el tronco por el que se pueda entrar pero del que nunca se pueda salir y mañana, quiero la del pájaro al que se le olvidó volar porque le apresó un malvado lobo disfrazado de payaso. Y quiero, si es posible, antes de irme a dormir, el cuento de Los siete Cabritillos, el de La Bestia sin la Bella y ese de los besos que vuelan en la noche, buscando bocas de jóvenes rapsodas. Cualquier historia era posible en la voz que me perdía. Y en mi, cualquier historia era una excusa para perderme en la voz.
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| Algunos de los integrantes del Club |